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jueves, septiembre 03, 2009

Diario (nocturno) trivial

Escuché el momento exacto en que empezó a llover. No sonaba a lluvia, mas bien a ramas quebrándose, pero eran gotones suculentos cargados de agua golpeando el piso con resignación. Me alegró. Era el sonido que faltaba en esta noche silenciosa (el que sobra es el del ventilador de la computadora). Ahora las gotas caen finas y parejas, abundantes. Creo que me reencontré con el disfrute de la madrugada, con el bicho noctámbulo que hace años intento domesticar. Voy a apagar la computadora. Chau.

domingo, febrero 22, 2009

Diario trivial en día de lluvia

Como un grito sordo, apagado, resuena en esta habitación la caída de millones de gotas de agua. El zumbido de algunos motores que pasan acompañan con prudencia el silencio de esta mañana. Es domingo, un domingo disfrazado en medio de estos feriados de carnaval que duran hasta el martes. No hay apuro por pensar en mañana. Faltan unos días más.

Este detenerme en la lluvia me trae más de la calma que empecé a encontrar cuando salí de la capital. Dejé la obligada rutina, y salí con mi piel hasta esta playa que tanto me repara. Este pequeño viaje es un desvío en el tiempo que crea este lugar apacible donde me encuentro.

sábado, enero 10, 2009

Diario trivial (para recuperar la palabra)

Me encuentro con mi soledad para recuperar las palabras. Tu ausencia hace bien porque esas piedras me despertaron de golpe, el descanso terminó, el remanso, el sueño, ese estado en que tanto me gusta permanecer. Y amanecí y te encontré andando en este otro camino confuso, hecho de palabras piedras, de días contados, de hechos objetivos, de realidades ajenas, de explicaciones racionales. Dabas pasos en un camino que va al pasado y nos aleja. Esas palabras pesan y me hacen mirar atrás donde duele y no quiero volver, donde no está lo que quiero, donde no estamos. Una voz susurra no mires, no mires más hacia atrás.

Otra voz me dice no escribas. Y le explico que no puedo, que es así, que esta soy yo con estas letras que salen de tanto en tanto. No te asustes son letras. Pero las palabras asustan. Cuando están escritas, cuando están dichas o cuando están ausentes. Asustan más cuando están prohibidas. Y en mi vida no quiero palabras prohibidas. Entonces te invito a seguir otro camino, el que está lleno de todas las palabras, de las que pesan pero también de las que aman. En este camino las palabras están desparramadas en letras, y avanzamos despacio al juntarlas de a una para armar las palabras. Elegidas. Cuidadas. Las lindas. Y así, de a poco, andamos.

martes, marzo 25, 2008

Diario trivial

Estoy comenzando a saborar las rutinas: el desayuno con café descafeinado, la clase de yoga, los jueves de aquelarre. Donde antes encontraba monotonía, hay una calma suave y reconfortante que me llena de energía.