domingo, julio 15, 2007

Cadencia

Alguien que tenía mi mano me dijo no me gusta la poesía, y por un instante pensé que era posible darse las manos sin rimas.

(Recién escribí todo un párrafo y lo borré. Se ve que no puedo dejar de escribirte. Hoy le escribí casi todo el día a él, que le gusta la poesía. Ahora quiero escribir sin escribirle y no sale bien, llego al final del párrafo y lo borro.)

La tele está prendida y en silencio. El ventilador de la computadora hace un ruido que me distrae. También me desconcentra el silencio de él, que no es como el de la tele. Tan blanco es su silencio que lo lleno de sonidos, de canciones, de palabras.

No quiero lavar los platos, prefiero la poesía. Alguien estaba equivocado, caminar de la mano tiene rima.

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